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Hablar de México siempre es un gusto, una especie de placer que va aumentando a medida que se va conociendo más de esta cultura impresionante que enamora al universo entero. 

Este bello país resalta historia en cada rincón de su geografía, su gastronomía, sus destilados, su música, cada elemento es un canto de amor por sus tradiciones, historias legendarias que viajan por el mundo desde cada visitante que disfruta de este país como la más bella expresión de veneración una tierra que lo ha dado todo.

Y la Plaza Garibaldi trae de ese gusto por Ciudad de México que, a todos encanta, la magia inigualable de la música del mariachi a la salud de un buen trago de tequila para calentar el alma y por supuesto de la mano de la tradicional cocina mexicana que en trilogía perfecta le otorgan esta magia inigualable a este lugar que se enclava en el pueblo mexicano y sus visitantes.

Como no quedar extasiado con tanto por ver, probar, beber y conocer de esta tierra mágica que tiene tanto que contar al mundo entero, es realmente agradable hablar de México sin quedarse cortos. Si hay algo que de pronto poco se ha dicho es la capacidad inagotable de este cálido pueblo de disfrutar la vida con tanta plenitud.

Historia Armoniosa

Esta historia arrastra poco más de 85 años, siendo esta trilogía armoniosa el atractivo principal de la Plaza Garibaldi que, aún n esta rara actualidad, es uno de los sitios nocturnos más visitados de la ciudad de México tanto por los turistas nacionales como extranjeros en sus mejores tiempos.

Como todo en esta hermosa cultura, de origen humilde, este lugar se ubicó en tiempos prehispánicos en el barrio de Cuepopan, uno de los cuatro que conformaban a la gran ciudad lacustre de Tenochtitlán.

A lo largo del virreinato español, fue conocida como la Plazuela del Jardín, cuyos límites aún no estaban del todo bien definidos; la historia la enmarca rodeada de jacalones que estaban habitados por los indígenas considerados además como vagabundos o ladrones; pues esta zona, al norte de la capital, quedaba fuera de la traza española.

Ya para el siglo XIX, comenzaron a establecerse varias pulquerías las cuales tuvieron mucha popularidad entre la población. Alrededor del 1830 las pulquerías sólo podían vender su producto desde pequeños mostradores en las fachadas, porque no se permitía el paso al interior del local. Asi que los fanáticos de beber pulque solo lo podían consumir en plena plaza, dicen que esto fue lo que le dio ese carácter fiestero a la famosa Garibaldi de ahora.

Esta importante e icónica plaza paso a la historia de la ciudad en 1871, gracias al problemático mercado El Baratillo, que era el centro focal donde vendían toda clase de objetos, muchas baratijas de segunda y hasta tercera mano como consuelo de los más humildes, e incluso hasta objetos robados.

La Historia se Dificulta

Por desgracia, además también era el lugar de asaltos, fraudes y “léperos”, que mal que bien también cuentan. Entonces, los comerciantes propusieron a las autoridades construir un inmueble de mampostería, lo que no alcanzo progresos. Para 1884 la desaparición del mercado fue un hecho, sin embargo, muchos comerciantes continuaron vendiendo sus productos.

El tequila también tiene una historia vibrante y protagónica de la mano del mariachi, compañero insuperable de la figura del charro aguerrido, de fiestas y celebraciones, del hombre valiente, del mexicano de mayor arraigo y tradición.

A principios del siglo XX se fueron estableciendo numerosas y variadas ferias con trenes de caballitos movidos a vapor, puestos de juegos de argollas y volantines; un poco más adelante se inauguró un Salón de Variedades incluyendo una sala de cine. Y es que Garibaldi es historia del arte, música y canto que nunca se acaba.

Después de algunas obras de mantenimiento, llegó la reinauguración de esta plazuela el 12 de mayo de 1909 pero con un nuevo nombre: Plaza Garibaldi, en honor al ilustre héroe libertador de Italia, Giuseppe Garibaldi.

Recorrido Por La Plaza Garibaldi

La Plaza Garibaldi te da la bienvenida con un moderno inmueble diseñado sobre la base de una estructura metálica donde se aloja al Museo del Tequila y el Mezcal, procesos de producción tanto del mezcal como del tequila hacen gala de esta industria tequilera tan propia de México.

Dada esta reciente remodelación, en la plaza se disfruta de árboles jóvenes en sus respectivos arriates, para disfrutar del inconfundible sonido de las trompetas, guitarrones, violines y guitarras, los Mariachis que engalanan la Plaza con una plantación de agaves de fondo.

El Charro y el Mariachi

Para la zona oriente, la singularidad cobra vida en la popular tienda El Traje de Charro, donde se vende la tradicional vestimenta típica de charro y todos sus accesorios.

La calle República de Honduras muestra las glorias desde el Paseo de las insignes estrellas y luminarias de la Música Mexicana, en donde se pueden apreciar las esculturas de los inmortales de la música como José Alfredo Jiménez, Lola Beltrán, Javier Solís, María de Lourdes, Pedro Infante, Tomás Méndez, José Ángel Espinoza Aragón “Ferrusquilla”, Juan Gabriel, don Manuel Esperón y una dedicada al músico de mariachi.

Sin duda alguna, el local de más tradición de Garibaldi, fundado por Juan I. Hernández, se trata de la antigua cantina, hoy salón, Tenampa, que ocupa un inmueble de dos niveles de elegante acabado neocolonial al norte de la plaza.

Con 85 años de existencia y tradición, sigue recibiendo a una gran multitud de visitantes, que desean conocer y disfrutar la esencia del capitalino o “chilango” en momentos de fiesta. Una placa en su fachada rinde homenaje a don Cirilo Marmolejo y don Concho Andrade, fundadores de la tradición musical del mariachi en el Salón Tenampa y en la histórica Plaza Garibaldi.

Hay mucho que ver y disfrutar de este pis que ha dado tanto a la historia universal, atestada de misticismos y luchas de un pueblo inquebrantable que dio lo mejor de sí mismo por sobrevivir, de tradiciones que dejaron grandes legados y que no por nada se cuentan como patrimonio inmaterial de la humanidad.

Mariachis Desde Garibaldi

El pasado 21 de enero del 2021, en el Décimo Aniversario del Día del Mariachi, de las grandes victimas por la pandemia en México, un sector muy golpeado. Este pasado 21 de enero se cumplieron diez años del día en el que la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró al mariachi como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Pese a este serio momento de angustia e incertidumbre prolongada desde la llegada de la pandemia y el subsiguiente confinamiento ocasionado por el coronavirus a inicios del 2020 y que hasta el momento suma más 1,68 millones de contagios y más de 144 000 muertes en México, el mariachi sigue siendo parte de Garibaldi.

Juntos en toda su gloria, esperando mejores momentos, hacen frente desde sus respectivos lugares, espacios ganados con esfuerzo y amor por un país multimillonario en cultura que traspasa fronteras. En Garibaldi se encuentran los mundos, los sabores, los sonidos, el baile y la alegra, y la magia del pasado con la esperanza de un futuro que promete nuevas y mayores glorias.